Steven Erlanger

13/05/2022 19:31

Actualizado al 13/05/2022 19:31

El regimiento de Gotland del ejército de Suecia estaba realizando ensayos, viendo cómo utilizar los misiles antitanque ligeros de diseño sueco, los NLAW, que tan eficaces están resultando en Ucrania.

El regimiento, que fue reactivado en 2018 en esta isla estratégica que colabora en el control del espacio aéreo y naval del Mar Báltico, está en proceso de reconstrucción con el objetivo de ampliarse de los 400 soldados actuales a 4.000, todavía muy lejos de los 25.000 que prestaban servicio aquí durante la Guerra Fría.

Con una importante reevaluación de su postura de seguridad, precipitada por la invasión rusa a Ucrania, Suecia está reaprendiendo a ser una potencia militar.

E impulsada por su socio estratégico, Finlandia, está a punto de solicitar el ingreso a la OTAN, poniendo fin a más de 200 años de neutralidad y no alineamiento militar.

El nuevo comandante del regimiento de Gotland, el coronel Magnus Frykvall, tiene una visión clara de la misión de reconstruir las defensas de Suecia, así como de la importancia de la isla que custodia su regimiento.

"Si uno posee Gotland, puede controlar el movimiento marítimo y aéreo de todo el sur del Báltico", dijo.

Un estrecho istmo conecta dos partes de la isla de Gotland en Suecia, un puesto avanzado estratégico en el Mar Báltico. Foto: Sergey Ponomarev/The New York Times

Un estrecho istmo conecta dos partes de la isla de Gotland en Suecia, un puesto avanzado estratégico en el Mar Báltico. Foto: Sergey Ponomarev/The New York Times

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Amenaza de Moscú

Incorporarse a la OTAN es una decisión política, señaló Frykvall, de 47 años, pero él está a favor. "La cooperación es una cosa, pero una alianza es otra", agregó. "Una alianza significa que uno tiene garantías".

Un informe parlamentario presentado el viernes por la ministra de Relaciones Exteriores de Suecia, Ann Linde, decía que el ingreso a la OTAN junto a Finlandia tendría un efecto disuasorio en el norte de Europa, aunque el análisis también advertía que no podían descartarse medidas de represalia de Rusia en el periodo de transición si Suecia solicitara la incorporación a la alianza.

Uno de los efectivos de Frykvall, la soldado Sara Karlsson, de 20 años, especialista en artillería, señaló: "Todos los soldados aquí sienten ahora que estamos marcando una diferencia, y yo también lo veo en mis compañeros, un nuevo sentido de la responsabilidad".

El mundo es peligroso y siempre hay una guerra en algún lugar, dijo. "Pero Ucrania no está lejos de Gotland, y podemos sentirlo", agregó.

Si la anexión de Crimea por Rusia en 2014 fue una silenciosa llamada de atención, la sangrienta invasión a gran escala de Ucrania en febrero fue una gran alarma de incendio.

La guardia de honor del ejército sueco, en una ceremonia en Estocolmo el domingo pasado. Foto: Sergey Ponomarev/The New York Times

La guardia de honor del ejército sueco, en una ceremonia en Estocolmo el domingo pasado. Foto: Sergey Ponomarev/The New York Times

"Vivimos nuestro sueño y ahora es el momento de despertar", alertó Robert Dalsjo, director de estudios de la Agencia de Investigación de Defensa de Suecia. "El sueño terminó".

La opinión en Finlandia, que libró dos guerras contra la Unión Soviética, en los últimos seis meses se volcó masivamente a favor del ingreso a la OTAN, bajo la guía de Sauli Niinisto, el presidente.

Ahora, casi el 80% de los finlandeses apoya la adhesión, frente a sólo el 20% antes de la guerra. El jueves, Niinisto y la primera ministra Sanna Marin hicieron público su apoyo a la solicitud de ingreso de Finlandia, y se espera que el lunes tenga lugar una votación parlamentaria.

Debate encendido

Pero en Suecia, el debate es más un psicodrama en el gobernante Partido Socialdemócrata, en tanto la primera ministra Magdalena Andersson descartaba la adhesión de Suecia a la OTAN todavía el 8 de marzo, después de la invasión rusa. Pero a mediados de abril, su posición había evolucionado.

"Hay un antes y un después del 24 de febrero, el panorama de seguridad ha cambiado completamente", explicó. "Dada la situación, tenemos que pensar qué es lo mejor para Suecia y nuestra paz en esta nueva situación".

La opinión pública sueca siguió la misma línea, con un 52% que ahora está a favor de entrar a la OTAN, especialmente si se une Finlandia, frente a un 27% antes de la guerra.

El domingo, tras debatir con los miembros de los 26 distritos del país, los socialdemócratas anunciarán su decisión, dijo Kenneth G. Forslund, miembro del ejecutivo del partido y presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Parlamento.

El consenso es que el partido apoyará a desgano el ingreso a la OTAN junto a Finlandia.

"Nosotros y los finlandeses debemos estar juntos", dijo Carl Bildt, ex primer ministro. "Si estuviéramos fuera solos, seríamos un museo de la nostalgia de los años 60".

Pedido conjunto

Pocos analistas de ambos países dudan de que Estocolmo y Helsinki presentarán el pedido de ingreso conjuntamente y de que la OTAN lo aceptará rápidamente.

Tanto Estados Unidos como Gran Bretaña -Washington en silencio, Londres en voz alta- han dado garantías bilaterales de seguridad a ambos países mientras se ratifican las solicitudes.

Para Suecia y Finlandia, "los tiempos han cambiado", dijo Bjorn Fagersten, del Instituto Sueco de Relaciones Internacionales. "Es una nueva normalidad, un nuevo mundo".

Tras la caída de la Unión Soviética, Estocolmo decidió que la guerra era cosa del pasado. Retiró casi todas sus fuerzas de Gotland y redujo el ejército nacional en un 90% aproximadamente y la marina y la fuerza aérea en un 70%.

Fue una decisión que un coronel retirado, Mats Ekeroth, que dirige un museo militar en Gotland, calificó de "absolutamente estúpida".

La última vez que Gotland fue invadida fue en 1808… por Rusia. Los 1.800 rusos fueron expulsados en un mes, pero, como despedida, Rusia arrebató Finlandia a los suecos. Sólo seis años después, en 1814, Suecia libró su última guerra.

Enfrentamiento histórico

Así que Rusia siempre ha sido una presencia amenazante para los países nórdicos. La flota rusa de Kaliningrado está a sólo 300 kilómetros de distancia, al igual que sus misiles Iskander con capacidad nuclear.

"La desconfianza hacia Rusia se remonta a mucho tiempo atrás, unos 700 años", recordó Niklas Granholm, también de la Agencia de Investigación de Defensa de Suecia. Y añadió: "Esta guerra contra Ucrania no se olvidará durante un par de generaciones, no se olvidará que así es Rusia".

Piezas de artillería y un viejo helicóptero en el museo militar de la isla de Gotland, Suecia. Foto: Sergey Ponomarev, The New York Times

Piezas de artillería y un viejo helicóptero en el museo militar de la isla de Gotland, Suecia. Foto: Sergey Ponomarev, The New York Times

La gente sintió escalofríos ya antes de la invasión, cuando el presidente de Rusia, Vladimir Putin, advirtió a Suecia y Finlandia de "represalias" si se unían a la OTAN.

"Las amenazas directas de Putin han tenido el efecto contrario", dijo Dalsjo. "El nivel de amenaza percibida ha aumentado mucho", impulsando a ambas naciones a unirse a la OTAN, agregó.

La reputación internacional de Suecia es de neutralidad, mantenimiento de la paz, desarme nuclear, igualdad de género y una "política exterior feminista". Los suecos en general, como bromeó Bildt, "nos consideramos la voz ilustrada de la humanidad".

Alianza con Estados Unidos

Pero sus cambios no son tan repentinos como parecen. Incluso bajo el gobierno de Olof Palme, cuyas agudas críticas a la guerra de Vietnam molestaron a Washington, Suecia mantenía una relación de trabajo con Moscú, pero también una estrecha y silenciosa relación bilateral de defensa con Estados Unidos.

Fue una relación secreta durante muchos años, conocida como "la alianza oculta", aunque fue revelada a Moscú por un destacado espía sueco. Como dijo Bildt, "era una política conocida por los rusos pero no por los suecos".

Luchar por el desarme nuclear y la paz al tiempo que se intentaba "tender puentes" con Moscú no se contradecía con garantizar la capacidad de Suecia para defenderse con ayuda estadounidense y británica.

De hecho, mientras promueve el desarme, Suecia silenciosamente es uno de los mayores fabricantes de armas per cápita del mundo, con importantes empresas como Saab, que fabrica aviones de combate, y Bofors, que ahora forma parte de la británica BAE Systems.

Suecia también se convirtió en un gran exportador de armas; en 2021, su industria armamentística exportó armas por valor de 2.000 millones de dólares, pese a las restricciones impuestas a la venta a dictaduras o países en guerra, con Ucrania como una de las principales excepciones.

Tras la caída de la Unión Soviética, tanto Suecia como Finlandia se acercaron a Occidente.

Abandonaron la neutralidad para solicitar el ingreso a la Unión Europea en 1992 y al programa de la Asociación para la Paz de la OTAN en 1994, aunque permanecieron militarmente no alineadas. Ambos países participan en los ejercicios de la OTAN.

La decisión que se avecina provoca angustia en muchos suecos, a quienes preocupa que la pertenencia a una alianza nuclear limite la capacidad de Suecia para presionar en favor del desarme nuclear, el control de armas y la resolución pacífica de los conflictos.

"Así no se construyen la paz y la seguridad", dijo Gabriella Irsten, de la Sociedad Sueca de Paz y Arbitraje, que condena tajantemente la invasión rusa pero se opone a la pertenencia a la OTAN. "La seguridad se crea junto a nuestro enemigo: si nuestro enemigo no está seguro, nosotros tampoco lo estamos".

"También creo que sería perder nuestra historia", agregó. "Hemos trabajado durante mucho tiempo con una visión de cómo construir la paz y ahora eso se tira a la basura sin una verdadera discusión y con todo este miedo".

Tanto los Verdes como el Partido de la Izquierda se oponen a la adhesión a la OTAN por razones similares.

Marta Stenevi, de los Verdes, dijo que la invasión rusa significaba "una reevaluación de nuestras posiciones en materia de defensa y seguridad", pero pidió una mejor defensa sueca y una cooperación más estrecha con la OTAN en lugar de la adhesión, "que viene acompañada de determinadas obligaciones", como la de ir a la guerra en una crisis que no se ha elegido.

Fuente: The New York Times

Traducción: Elisa Carnelli

CB

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